domingo, 17 de enero de 2016

"Esta es la etapa más bonita de tu vida"



      La adolescencia, esa etapa en la que nuestro cuerpo empieza a jugarnos malas pasadas. Cambios de humor y también físicos son características que explican bastante bien que puede ocurrir en ella.
Nos hacemos mayores, conocemos a nuevas personas y también nos separamos de muchas de ellas.
El mundo empieza a mostrarse de otra manera ante nosotros, haciendo que lo podamos entender mejor.

Esta fase, como muchas otras, tiene mitos sobre lo que nos ocurre o sobre como somos; algunos ciertos y otros no. Mitos creados por personas mayores que nosotros y que, seguramente, hayan olvidado que ellos también fueron adolescentes una vez.
En mi opinión esta es la primera raíz del problema, la gente a medida que crece se va olvidando de sus comportamientos anteriores, y eso hace que todo vuelva a ser nuevo para él.

Que somos vagos, poco críticos y pasotas es lo que suele ir de boca en boca, cuando, desde mi punto de vista, es todo lo contrario.
Nosotros, los adolescentes, sabemos perfectamente cuales son nuestros puntos débiles, que somos imprudentes, por nuestra falta de experiencia o poco maduros en algunos casos, pero también sabemos que atribuir generalmente esos adjetivos despectivos que he nombrado al principio del párrafo muestra una falta de criterio que claramente es remarcable.

El segundo punto del que quería hablar era sobre la adolescencia según mi punto de vista, una adolescente. Empezaré a hablar sobre los padres, esas personas que según nosotros sólo están aquí para ponernos límites y no dejarnos hacer lo que queremos. Creo que hablo en nombre de todos cuando digo que nos cansa que repitan lo mismo cinco o seis veces, o que nos traten como si aún tuviéramos seis años. Reconozco que los padres lo único que van a intentar siempre es ayudarte, el problema es que a veces no se sabe si te están ayudando o por el contrario, tratando como a un tonto.

También solemos tener pocas esperanzas en cuanto a nuestro futuro, pensamos en la situación de ahora y nos convencemos que, en un futuro, solo serán peores, tiramos la toalla como no tengamos resultados inmediatos y  también nos desesperamos cuando vemos que las cosas que hacemos no tienen ningún efecto en la sociedad ni en nosotros mismos.

Y es que he de decir que hemos perdido mucho siendo así, todos, nosotros siendo tratados como tontos delincuentes inmaduros y los adultos tratados como personas que solo quieren complicarnos la existencia. Por eso, pienso que debemos dejar que cada etapa tenga sus complicaciones y sus mejoras, sus cosas buenas y sus cosas malas y por ello no debemos intervenir en esta ni inventarnos cosas que claramente no son las verdaderas.